Mi experiencia personal. Crónica de un bautizo (I)

Subido el 24 de febrero de 2013 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Los padres y el bautismo por

Cuando celebramos un bautizo, habitualmente los padres, hermanos, familiares, amigos y –a menudo- los demás miembros de la comunidad cristiana que acoge al nuevo miembro, apenas caemos en la cuenta de la importancia tan trascendental de la ceremonia ni de la belleza y significado de sus ritos.

Padres y padrinos

Subido el 23 de diciembre de 2012 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Los padres y el bautismo por

¿Por qué los padres deben elegir unos padrinos para el bautismo? En principio, eso de los padrinos parece un buen invento que nos permite quedar bien con familiares y amigos, a la vez que sirven de compañía en la ceremonia y en la celebración. Además, seguramente durante los diez o doce primeros años del niño, suelen ser fuente de generosas propinas y regalitos para el “ahijado”.

Los preparativos

Subido el 16 de octubre de 2012 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Los padres y el bautismo por

En los artículos anteriores he tratado de exponer lo que entiendo que son los aspectos básicos del Bautismo. A lo largo de este nuevo curso intentaré ser más explícito entrando en aspectos prácticos para la preparación y la celebración del sacramento y las personas que intervienen.

Mirando al Futuro

Subido el 20 de junio de 2012 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Los padres y el bautismo por

Esta historia comenzó con el deseo de unos padres que piden el Bautismo para su hijo. Ellos descubrieron la importancia de haber recibido el Bautismo y, como desean lo mejor para su hijo, lo piden también para él.

Los padres y el bautismo (IV). La vestidura blanca

Subido el 15 de abril de 2012 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Los padres y el bautismo por

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Tras la ducha apetece ponerse ropa limpia, sentir la fragancia de las prendas recién lavadas y planchadas. Si en el bautismo hemos sido bañados en el agua de la vida y hemos recibido el óleo perfumado, lo más natural es poner al bautizado una nueva vestidura.

Los padres y el bautismo (III). La unción con el crisma

Subido el 15 de febrero de 2012 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Los padres y el bautismo por

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Durante el curso pasado en mi comunidad parroquial se estudió el significado de las palabras que el sacerdote pronuncia sobre el recién bautizado en el momento de la Unción con el Crisma: “…y seas para siempre miembro de Cristo, sacerdote, profeta y rey”.

Los padres y el bautismo (II). Luz y sal del mundo

Subido el 7 de enero de 2012 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Los padres y el bautismo por

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La comunidad cristiana te recibe con gran alegría y yo, en su nombre, te signo con la señal de Cristo Salvador”, son las palabras con las que el sacerdote, en el rito de acogida, recibe al niño y saluda a sus padres en la puerta del templo. Y con la emoción de haberlas escuchado, pasamos todos a la pila bautismal.

Los padres y el Bautismo (I). El agua es Vida.

Subido el 15 de octubre de 2011 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Los padres y el bautismo por

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“He preguntado a algunos cristianos por qué tienen fe y no han podido responderme. Y he pensado que si no tienen respuestas para mí, tampoco las tendrán para sí mismos”.

(Un niño de 8º de EGB. En ”Razones para creer”, de Yves Moureau, Cuadernos Gratis Date).

Somos arqueros de la felicidad de nuestros hijos

Subido el 22 de diciembre de 2007 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Los padres y el bautismo por

Podría ser la frase que resume el poema de Khalil Gibran que, en ocasiones, leemos en nuestras catequesis prebautismales tras haber reflexionado ampliamente sobre el sentido del Sacramento y tras haberles intentado transmitir nuestra experiencia como padres cristianos que sienten el valor libertador del mensaje de Jesús. ¿Por qué leemos un poema tan ajeno a nuestro entorno ? para hacerles ver que, como padres, no hay distinción de razas ni creencias, que a todos nos une un anhelo vital: la felicidad de nuestros hijos, en todos los ámbitos. “Tus hijos no son tus hijos/ son hijos e hijas de la vida/ deseosa de sí misma./ No vienen de ti, sino a través de ti/ y aunque estén contigo/ no te pertenecen…” Éste es el comienzo del poema, y en este aspecto insistimos al comentarlo, pues muchas veces, en nuestra sociedad materialista, tendemos a equiparar la posesión de un coche, de una casa o de un perro, con la “posesión” de un hijo. Y los hijos son un regalo, preciosísimo, de Dios, el Gran Hacedor de todas las cosas, que nos encomienda la difícil tarea de procurar nuestra felicidad y la de los nuestros. El problema surge cuando confundimos la puerta que nos lleva a lograr esa felicidad y no vemos que el camino estrecho del mensaje de Jesús es el más seguro para nuestro objetivo. Dios nos trae a este mundo para ser felices a través de su mensaje de Amor, y es este mensaje el que, de palabra y de obra, proporcionará a nuestros hijos las herramientas necesarias para ser felices: es un gran reto, una gran responsabilidad, celebrar el sacramento del Bautismo de forma consciente, como compromiso de vida en y por Jesús. !Pero merece la pena!. Os trascribo el poema completo, por si queréis leerlo:

 

 

Bautismo y esperanza (V)

Subido el 19 de junio de 2007 en la Categoria Los padres y el bautismo por

En el Credo decimos: “…por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.”

 

Sí, el Señor subió al Cielo y allí reina por y para siempre. Está sentado en el trono de la gloria. Y su reinado es eterno. Y todo lo que hizo, dijo y padeció fue por amor y entrega a nosotros.

 

Bautismo y Esperanza (IV)

Subido el 15 de abril de 2007 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Los padres y el bautismo por

bpf72El símbolo principal del Bautismo es el agua. Se bautiza con agua. Esto sigue y completa la simbología del mundo antiguo que se nos relata en el Antiguo Testamento.

 

El agua siempre fue símbolo de muerte a lo viejo y malo, y nacimiento a lo nuevo y bueno. Así Dios castiga la maldad del hombre con un Diluvio Universal tras el cual nace una “nueva creación”; y el propio Jonás está “sepultado” en el vientre de un pez durante tres días tras caer al agua desde un barco que zozobraba. También el pueblo de Israel se ve realmente liberado de su esclavitud cuando atraviesa el Mar Rojo delante del ejército del faraón; y cuando llega a la Tierra Prometida cruza el Jordán. Hay muchos otros ejemplos de que el agua es el símbolo de la purificación.

Bautismo y esperanza (III)

Subido el 10 de febrero de 2007 en la Categoria Los padres y el bautismo por

El Bautismo es quizá el sacramento más lleno de esperanza de todos. Sí, es una gran fuente de esperanza para los hombres en general, y los cristianos en particular.

¿Porqué es fuente de esperanza para los hombres en general? Todos los hombres sin excepción llevamos una cadena de imperfecciones, culpabilidades, desconfianzas, miedos, inseguridades, frustraciones, etc… Y la traemos ya escrita en nosotros mismos desde que nacemos. No nos podemos liberar de ella por nosotros mismos.

 

El Bautismo es una liberación de esta pesada cadena opresora. El agua del bautismo es el paso a una nueva forma de vivir. No nos va a ir mejor, ni van a cambiar nuestras condiciones objetivas y prácticas de vida, lo que sí cambia es la forma de vivir y el horizonte. Y anula el peso de esa cadena, de forma que podamos caminar con la certeza de que nos acompaña la Misericordia Divina hecha hombre: El Señor Jesús. Así pues, todos los hombres están llamados por Dios a recibir esta liberación.

 

Para los cristianos el Bautismo es fuente y sacramento de esperanza porque se incorporan nuevos hermanos a la Iglesia. El tener nuevos miembros siempre es motivo de alegría en cualquier grupo de personas, porque significa que crece y que entra sangre nueva. Pero para nosotros es más que eso, ya que los ya bautizados (sobre todo padres y padrinos) tienen la suerte y la responsabilidad de poder transmitir la fe a los catecúmenos. Esta misión de entrega y de compartir y vivir la fe con los nuevos cristianos es en sí misma generadora de esperanza, pues a la vez que la transmitimos la renovamos y la fortalecemos.

 

Para los que se bautizan es motivo de esperanza pues caminarán con otros que les han precedido, y que les regalan el don de la fe. Esta cadena de transmisión de la fe –contrapuesta a la descrita más arriba- tiene su origen en Dios mismo que se revela, su primer eslabón es la Virgen María (por quien llegó la Salvación al mundo), y no se acaba nunca, porque se prolonga en nosotros y con los que ya han muerto en la misericordia de Dios. En esto consiste la comunión de los santos, en que dándonos testimonio recíproco del Señor crecemos todos juntos en la fe. En esta cadena de transmisión de fe actúa continuamente el Señor, y no es más que una reedición o continuación del milagro de la multiplicación de los panes y los peces. En lugar de multiplicarse alimentos materiales, en esta cadena se multiplican gracias y dones del Espíritu Santo.

 

Por el Bautismo Dios nos regala la fe, vivida con los demás y que nos conduce a nuestro más preciado bien y nuestra esencia: adorarle y contemplarle.

Bautismo y Esperanza (II)

Subido el 15 de diciembre de 2006 en la Categoria Los padres y el bautismo por

Tras el bautismo hemos iniciado nuestro camino de fe acompañados por padres y padrinos, -que nos transmiten la fe y alimentan la suya haciéndolo. Pero también del Señor y de la Santísima Virgen María que es nuestra madre porque Jesús así lo quiere y nos la regala (por eso también podemos llamarla Mamá, seguro que le gusta mucho).

 

Con esta compañía y con la promesa de un trono en el cielo como vimos en el número anterior, caminamos por la vida. ¿Hacia dónde?. ¿Por dónde?.

 

Sin embargo, otros nos dicen que gracias a que ellos velan por nosotros, nuestra vida se va a desarrollar en libertad y democracia. Nos dicen que no debemos preocuparnos si caemos enfermos hay una Seguridad Social, que nos atenderá.. Nos dicen que cuando no podamos trabajar, nos pagarán. Nos dicen que educarán a nuestros hijos por nosotros sin que nos cueste dinero ni esfuerzo. Nos dicen que la ciencia lo calcula, prevé y predice todo. Nos dicen que el mundo ya está terminado y que funciona por sí solo, con unas reglas que son inherentes al mismo, sin influencia externa, y que sólo nuestra intervención humana “desajusta” tan perfecto mecanismo. Nos dicen que el resultado de nuestra actividad económica (que para la mayoría de nosotros es el resultado de nuestro trabajo diario) no es más que el calentamiento del planeta. Nos dicen que somos los únicos responsables del hambre y la guerra en el mundo, como si el egoísmo y fanatismo de otros no tuviera nada que ver. Nos dicen que no nos preocupemos si vemos injusticias, desigualdades, o mentiras porque lo bueno y lo malo son cosas equivalentes, porque nada es verdad ni mentira, sino lo que a cada uno nos parece que es nuestra “verdad” relativa y particular…

 

En fin, nos cargan de miedos, aprensiones, temores, responsabilidades y luego nos dicen que no hemos de preocuparnos de nada porque ya ellos lo hacen por nosotros; y porque, a fin de cuentas, esto es un desastre que no tiene arreglo posible… Nos dicen tantas cosas que matan nuestra esperanza y nos hacen creer que no somos capaces de transfigurar la Creación haciendo de éste un mundo mejor. Así consiguen que nos sintamos perdidos, que no seamos dueños de nuestra propia vida, y que ignoremos que somos co-creadores y colaboradores de Dios en la creación del mundo.

 

Sin embargo, gracias al Bautismo, a que hemos nacido del fuego y del Espíritu Santo, no caminamos según ellos quieren, sino por el camino de fe que sigue la Iglesia que nos acompaña en lo cotidiano, concretándose en la presencia de nuestros padres y nuestras familias que comparten y nos transmiten la fe, no como una serie de conocimientos culturales o históricos, sino como comunión de vida con Jesús, el Señor.

 

Él mismo nos acompaña siempre, nos espera siempre y nos ama siempre. Y nos dice que somos capaces de ayudarle en la tarea de hacer un mundo mejor, y de traer el reino de los Cielos aquí y ahora. ¿Quién ofrece realmente esperanza?.

 

Sabemos que en el camino habrá dificultades, dolor, lágrimas quizá… Pero será Él quien nos guiará, quien nos protegerá y, sobre todo: Sí, sabemos hacia dónde y por dónde caminamos. Jesús, el carpintero de Nazaret, Hijo de Dios vivo, es la respuesta, porque por el Bautismo nos revestimos de Él mismo. Y su trono no es de oro. Es de madera y tiene forma de Cruz.

Bautismo y Esperanza

Subido el 15 de octubre de 2006 en la Categoria Los padres y el bautismo por

En el Credo decimos: “…por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.”

Sí, el Señor subió al Cielo y allí reina por y para siempre. Está sentado en el trono de la gloria. Y su reinado es eterno. Y todo lo que hizo, dijo y padeció fue por amor y entrega a nosotros.

 

Pues bien, El -que nos ama a cada uno (no en vano ya crucificado gritaba: “¡Tengo sed!” . Hoy sigue gritando que tiene sed de nuestras almas, sed de nuestro amor y de nuestro sí)- quiere compartir la gloria y el reinado con nosotros. La gloria, y el trono que ha recibido de Dios Padre Todopoderoso, es también herencia nuestra y nos está esperando en la vida eterna. Y eso es así, no por nuestros méritos, sino por su infinita Misericordia. Es algo que Dios nos quiere dar gratis. Sólo tenemos que darle nuestro sí, como hizo la Virgen María.

 

Si por el bautismo nos incorporamos a Cristo, nos revestimos del Señor, y nos convertimos en un miembro más de su cuerpo místico, la Iglesia; también somos otros cristos, otros candidatos a reinar en el cielo. Se nos promete esa herencia. ¡Y es una promesa hecha por alguien que no falla: El mismo Dios, Creador de todo lo visible y lo invisible!. Tan es así, que Él mismo firma y rubrica esta promesa con su propia y preciosísima sangre. Sigue diciéndonos que se muere de sed por que se haga realidad.

 

Por eso nos enseña la Madre Iglesia que aquel que recibe el bautismo, recibe la dignidad de cristiano: se le unge como sacerdote, como rey y como profeta. Y tiene un trono esperándole en el cielo.

 

¿Qué hay bajo el sol, que valga más que esta herencia? ¿Qué podemos tener que valga más que esta promesa de Dios, nuestro Padre y Creador?. ¿Cómo negarles esto a nuestros hijos? ¿Cómo demorar que reciban tan alta dignidad?.

 

Así pues, el Bautismo es el sacramento de la Esperanza. Los bautizados, sólo por el hecho de estarlo, esperamos en el Señor sabiendo que Él nos quiere acompañar siempre. Y lo que nos tiene prometido nos hace gritarle al mundo, lo que Juan Pablo II gritó aquella tarde de 1978: “¡¡No tengáis miedo!!. ¡Abrid las puertas a Cristo!”.

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