Luces y sombras en la familia

Subido el 16 de junio de 2010 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

LA SOMBRA: La dificultad de ser padres es una crisis de la esperanza.

El hecho que la crisis de la paternidad que aflige de un modo verdaderamente preocupante a la sociedad occidental del bienestar en declive demográfico, tenga que ver con una crisis de la esperanza es una afirmación generalmente compartida. El eclipse de la paternidad es la expresión radical de la enfermedad de la libertad, la cual, separada del origen y los vínculos, acaba necesariamente perdiendo todo impulso hacia el futuro replegándose en el proyecto de una autorrealización individualista.

Familia ¡sé lo que eres! (continuación)

Subido el 12 de diciembre de 2009 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

La familia, escuela de valores y virtudes. La familia constituye, más que una unidad jurídica, social y económica, una comunidad de amor y de solidaridad, insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y de la sociedad. La familia ofrece el cauce natural para educar a los hijos en valores que se proponen como vertebradotes de la convivencia en nuestra sociedad: igualdad, dignidad de la persona, aceptación de la diferencia, solidaridad.

Familia ¡se lo que eres!

Subido el 23 de octubre de 2009 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

Era el 8 de octubre de 1994 cuando Juan Pablo II celebraba la vigilia de la I Jornada Mundial de la Familia y recordó el Concilio Vaticano II. A la pregunta clave de: “Iglesia, ¿qué dices de ti misma?, el Concilio afirmó que la Iglesia es “Luz de las Gentes” (Lumen Gentium). Luego convirtió este recuerdo en desafío y preguntó a su vez: “Y tú, familia, ¿qué dices de ti misma? La respuesta fue clara, ya indicada en el mismo Concilio: “Familia, tú eres Gaudium et spes”, “¡Tú eres el gozo y la esperanza!”.

Por ello, la Iglesia lucha siempre, y ésta es su misión, por la salvación integral del hombre. Para ello es preciso salvar a la familia, célula primaria y vital de la sociedad, escuela de virtudes sociales, santuario de la vida, formadora de personas, creadora de cultura, manantial de humanidad y desde la perspectiva de nuestra fe, Iglesia doméstica.

Implicaciones del sacramento del matrimonio

Subido el 17 de junio de 2009 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

indeConocemos la dimensión constitutiva del signo sacramental del matrimonio (sacramentum = consentimiento puntual-permanente de los esposos); la dimensión formal o institucional del carisma (res et sacramentum = vínculo matrimonial) y el contenido real de la gracia conyugal (res = participación del amor conyugal en la unión esponsal de Cristo con la Iglesia). Pero esta reflexión ha de completarse con la de las propiedades esenciales del matrimonio, que son:

  • la unidad,
  • la indisolubilidad y
  • la fecundidad.

Estructura sacramental del Matrimonio

Subido el 20 de abril de 2009 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

Materia y forma del sacramento
Todo sacramento, como signo visible y eficaz de gracia está formado por unos actos a modo de materia y unas palabras que dan sentido a los gestos a modo de forma. Es el modelo hilemórfico de los sacramentos.

Para ciertos sacramentos como el Bautismo o la Eucaristía este modelo es muy útil, sin embargo para el matrimonio resulta difícil de aplicar. En efecto, el signo visible en el caso del matrimonio es la propia realidad natural de la unión conyugal del hombre y la mujer. No hay una realidad visible distinta de este signo, ni una palabra extraña a esta realidad que le dé un sentido nuevo.

Esta dificultad viene subrayada por el hecho de que en el matrimonio de los bautizados hay identidad entre el contrato y el sacramento. El consentimiento de los esposos es el que funda la comunidad conyugal, que es el signo sacramental de la unión esponsal de Cristo y la Iglesia.

La Gracia del Sacramento del Matrimonio

Subido el 12 de febrero de 2009 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

El Concilio de Trento, basándose en Ef 5,22-32, enseña que el matrimonio es un sacramento, y por tanto confiere la gracia. Esta gracia tiene un triple efecto: el perfeccionamiento del amor natural, la confirmación de la indisolubilidad y la santificación de los cónyuges. Esta doctrina la recoge el Vaticano II cuando dice: «el Señor se ha dignado sanar este amor, perfeccionarlo y elevarlo con el don especial de la gracia y la caridad» (GS 48). También el Catecismo (CEC 1641) presenta esta triple dimensión de la gracia matrimonial.

Sacramentalidad del matrimonio

Subido el 15 de diciembre de 2008 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

Una vez publicado en el número anterior el matrimonio a la luz del misterio esponsal de Cristo y la Iglesia, nos es posible comprender adecuadamente la sacramentalidad del matrimonio cristiano.

2.1. El matrimonio en el misterio de la Alianza (“Sacramento primordial”)
Según el plan creador, en la unión del hombre y la mujer se contiene una cierta semejanza de la communio personarum divina. Esto funda que la revelación nos hable del amor de Dios en términos matrimoniales.
Ya hemos visto que si el matrimonio es sacramento, lo es en cuanto signo visible y en cuanto capaz de santificar. Pues bien, el matrimonio hace visible en el mundo el eterno designio de Dios. El hombre y la mujer, mediante su cuerpo, hacen visible lo que es invisible: lo espiritual y lo divino; de este modo es capaz de transferir a la realidad visible del mundo el misterio escondido desde la eternidad en Dios, y ser así su signo.

MATRIMONIO Y MISTERIO ESPONSAL CRISTO-IGLESIA

Subido el 14 de octubre de 2008 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

En el plan originario de Dios, el matrimonio es capaz de significar la comunión de Dios con el hombre. Si nos retrotraemos “al principio”, en la perspectiva de la inocencia originaria, el matrimonio aparece como un sacramento originario: es un signo visible y eficaz de gracia. Por eso, desde el principio, el matrimonio está orientado al misterio de Cristo y la Iglesia, de cuya unión el matrimonio es un signo o sacramento.
En la carta a los Efesios, el “gran misterio” del principio aparece referido a Cristo y la Iglesia. «Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella» (Ef 5,25): esta entrega del Esposo es el sacrificio de la Cruz, donde el Señor consuma la oblación de su propio cuerpo en obediencia filial al Padre y constituye a la Iglesia como a su esposa.

“NO ES BUENO QUE EL MATRIMONIO ESTÉ SOLO”

Subido el 16 de julio de 2008 en la Categoria Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

Una de las películas de gran éxito en Italia ha sido una producción de Alessandro D’Alatri sobre la familia con el título de “Casomai” (en España fue escasa su comercialización: “Comprométete”). Se trata de la ficción que un joven sacerdote recrea en la boda de unos novios, imaginándose cómo podría llegar a ser su futuro. Su novedad está en manifestar con toda crudeza que la aventura del matrimonio requiere una esperanza verdaderamente fundada, pues si es cierto que una vida sin esperanza es muy triste, aún hay algo más triste, y es tener una esperanza sin fundamento. La trama de la película va sugiriendo cómo entre los diversos fundamentos en los que se apoya la esperanza que anima la vida del matrimonio, uno imprescindible es la ayuda de la sociedad, de los amigos, de los profesionales, de la legislación. Con verdadero arte el director va mostrando paso a paso cómo un matrimonio, rico de promesas, acaba naufragando precisamente por la soledad en la que se encuentran al ver cómo la sociedad vuelve la espalda a su esperanza, como nos apunta el profesor Melina.

El evangelio de la gracia (1)

Subido el 1 de mayo de 2008 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

Comentamos en la entrega anterior que los esposos estamos llamados a vivir el mismo amor trinitario en su caridad conyugal, de modo el dinamismo más profundo del amor conyugal cristiano es el mismo Espíritu Santo que une al Padre y al Hijo en el amor. Cuando la Iglesia habla del amor humano nos anuncia este “amor hermoso” que los esposos estamos llamados a vivir. Pero a veces, ante las dificultades de la vida conyugal, este anuncio puede parecer un ideal inalcanzable. Es entonces cuando se hace necesario el anuncio del don de Dios, más fuerte que todas las dificultades humanas:
“Quizás, algunas personas al escuchar este anuncio del evangelio del matrimonio y la familia, pudieran reaccionar como los discípulos al escuchar las palabras de Jesús sobre la indisolubilidad del matrimonio. Sí, ciertamente se podría pensar que son palabras hermosas, que muestran un ideal bello, pero inalcanzable. Así “no traería cuenta casarse” (cf. Mt 19,10), pues su realización sería prácticamente imposible. Los problemas que los matrimonios y las familias de hoy tienen parecerían dar la razón a esta opinión. Y sin embargo en medio de estos problemas, con los sufrimientos que causan en tantas familias, se puede manifestar la fuerza del don de Dios, derramado en su amor, que lucha por abrirse paso precisamente en las dificultades interiores y exteriores» .(2)

 

El evangelio del amor

Subido el 11 de febrero de 2008 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

La experiencia original que caracterizará a la persona va a ser el amor, pues es un acto en el que el hombre experimenta en concreto y que, a su vez, le realiza, siendo al mismo tiempo una revelación. En el amor se puede contemplar esta sorprendente convergencia entre experiencia y revelación.

Vocación a la santidad conyugal

Subido el 22 de diciembre de 2007 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

La vocación al matrimonio no es una vocación separada del resto de las vocaciones de la Iglesia. Sólo la articulación de todas las vocaciones en la Iglesia permite la realización adecuada de la “plenitud de vida de Cristo”.

 

Esto significa que ningún cristiano puede considerar su propia vocación separadamente, aunque tenga ésta un contenido de santidad en sí misma, no la realiza según la vocación recibida de Dios sino en la comunión de la Iglesia. Sólo Cristo contiene la plenitud de todos los carismas, los demás participan de su plenitud. Por eso, sólo en la medida en que está unido a los demás miembros y considera las otras vocaciones como un enriquecimiento de la propia puede vivir su vocación en plenitud.

El matrimonio, revelación del don de Dios

Subido el 1 de noviembre de 2007 en la Categoria Dimensiones Pastorales,Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

pareja El designio originario de Dios contiene en sí la verdad más profunda del amor humano,verdad que hace referencia a la verdad misma de la creación. Por eso, cuando Jesús quiere enseñar la verdad del amor y el matrimonio, responde a los fariseos diciendo: «al principio no fue así» (Mt 19,8). ¿Qué es, por tanto, lo que “el principio” nos revela?

1. La vocación al amor

Vimos en los temas del año pasado que la revelación cristiana afirma que Dios es amor (1 Jn 4,8). Y porque Dios es amor quiere comunicar gratuitamente su vida y amor al hombre que va a crear. Ese es el motivo de la creación: crear una criatura personal capaz de vivir en comunión con Dios y así participar de su vida y amor.

Los tiempos existenciales y pastorales

Subido el 19 de junio de 2007 en la Categoria Vocación al matrimonio por Ramon Acosta Peso - Master CC Matrimonio y Familia - 3 hijas

Si el hilo conductor de toda pastoral familiar es la vocación al amor, sus tiempos han de tener un paralelo existencial con los “tres momentos” fundamentales de la vocación personal como son: el hecho de ser hijo, el de ser esposo y el de ser padre o formar una familia. El eje de la pastoral familiar no son entonces los problemas familiares sino la ayuda a la respuesta a la propia vocación. De este modo, se evita una consideración meramente funcional de las relaciones familiares para integrarlas en una visión vocacional fundamental.

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