Luces y sombras en la familia
LA SOMBRA: La dificultad de ser padres es una crisis de la esperanza.
El hecho que la crisis de la paternidad que aflige de un modo verdaderamente preocupante a la sociedad occidental del bienestar en declive demográfico, tenga que ver con una crisis de la esperanza es una afirmación generalmente compartida. El eclipse de la paternidad es la expresión radical de la enfermedad de la libertad, la cual, separada del origen y los vínculos, acaba necesariamente perdiendo todo impulso hacia el futuro replegándose en el proyecto de una autorrealización individualista.





La familia española está sufriendo una serie de cambios que no sabemos qué consecuencias tendrá en el futuro. La inestabilidad en que se encuentran muchos matrimonios, la facilidad con que se rompen, son aspectos preocupantes.
Es en la familia donde se respiran LOS VALORES desde el principio, y que luego van a llevar a su vida nuestros hijos. Me refiero desde el mismo momento que la pareja decide contraer matrimonio, queriendo de corazón que Dios bendiga y guíe esa unión. Esos valores se llevan en semilla, necesitan su tiempo para germinar, florecer, y enraizar bien en la familia: a través de la unión de sus miembros, en la alegría y en las penas que se comparten, en el vivir de cada día con sus retos y sus logros.
Conocemos la dimensión constitutiva del signo sacramental del matrimonio (sacramentum = consentimiento puntual-permanente de los esposos); la dimensión formal o institucional del carisma (res et sacramentum = vínculo matrimonial) y el contenido real de la gracia conyugal (res = participación del amor conyugal en la unión esponsal de Cristo con la Iglesia). Pero esta reflexión ha de completarse con la de las propiedades esenciales del matrimonio, que son:
Toda separación o divorcio es un factor traumático tanto para los cónyuges como para los hijos.