Vivir la catequesis en la familia debería ser tan fácil como saber que nos amamos y que podemos contar los unos con los otros, y desde los comportamientos y las actitudes basar esos cimientos catequéticos. La palabra catequesis suena en familia a “adoctrinamiento”, sin embargo es todo lo contrario, es enseñar mediante preguntas y respuestas un camino de crecimiento interior, permitiendo que la deducción y la fe conformen un ser integral.
Esta enseñanza que los padres quieren transmitir a los hijos es un trabajo de hormigas, poco a poco, calando, sin aluviones que puedan encharcar el terreno tierno de nuestros hijos. El papel principal para esta empresa parte de los propios interesados, los padres:
Que ellos crean en lo que dicen y en lo que viven. No se puede dar lo que no se tiene.
Por eso la primera sugerencia que propongo es EL TESTIMONIO por parte de los padres, testimonio de una fe viva, alegre y gozosa en Dios. No es enseñar lo que aprendimos de pequeños por costumbre, es una actitud de confianza y esperanza en lo que creemos. Se aprende de lo que se ve .
El testimonio por parte de los padres es una cosa en la que mejor se fijan los niños porque entra por los ojos, se ve, no hacen falta muchas explicaciones. Los niños pueden ver que sus padres visitan a familiares enfermos, dan donativos para los mas necesitados,, ayudan cuando se les buscan, o se ofrecen a hacer algo, y de esa manera ellos también viven los valores cristianos acompañando y viendo a sus padres.
Mi hijo, que ya es mayor, dice que cuando era chico apenas se acordaba de lo que aprendía, pero se quedaba con lo que hacíamos, como ir juntos a Misa, los cinco, cuando nos dábamos la paz con tanta alegría. El respeto que veían en nosotros también ellos lo asimilaban.
Por supuesto, el Belén teníamos que montarlo entre todos, nadie se escapaba; en Semana Santa, nos íbamos a visitar Iglesias y Cofradías para asimilar y comprender mejor la Pasión del Señor… También es importante dar testimonio de que cometemos errores, somos débiles, y pedirnos perdón, bien entre los mayores, (delante de ellos), o bien entre ellos o a ellos (porque también metemos la pata).
Y sobre todo , andar en la verdad, descartar las mentiras, enseñarles a decir la verdad, que sepan que lo que decimos es la verdad, y ellos hacer lo mismo.