En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.”
PALABRA DE DIOS
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
El único abuelo que nos queda, tiene 94 años y siempre ha sido un superviviente. Nunca ha tenido ninguna enfermedad grave, pero ahora le falla el corazón y entre visitas al hospital, entre pruebas en urgencias y tiempos en casa, va pasando su tiempo. Él mismo es consciente de que, como diría un chiste de Mafalda: “siente que está jugando la prórroga del partido”. ¿Cómo hablar de esperanza cuando su única ilusión es respirar un poquito mejor y pasar el tiempo lo mejor posible y espaciar el tiempo que pasa sano sin volver al hospital? ¿Cómo hablar de vida, cuando sientes que “eres una carga“ para el resto de tus familiares? ¿Cómo sentirte cuando una mejoría de salud, tampoco es una buena noticia, porque ésta no mejorará jamás del todo? En fin…. El otro día, en uno de éstos de urgencias, rezaba a su lado… Pero, no lo hago con resignación, NO, lo hago con FE, con mucha esperanza, con mucha ilusión, con el testimonio de mis padres que con mucho dolor y con mucho pesar también, pero sobre todo, con mucha generosidad, han organizado sus vidas en torno a él. Sabiendo que Dios nunca nos deja huérfanos, sabiendo que El es valedor de nuestras vidas, me da igual que mi abuelo haya perdido la esperanza, me da igual que alrededor todos estemos cansados por esta situación que parece nunca resolverse; el Espíritu de Dios, el Creador de la Vida, la Brisa, el Aliento, el Amor, Dios Vivo, más Vivo que nunca, sigue estando entre nosotros. Aleluya.