Fidelidad Conyugal (III)

Posted on febrero 24th, 2013 in El arte de convivir,Relaciones by

CREATIVIDAD PERMANENTE

El proyecto común y compromiso de vida y amor irá variando necesariamente. Nunca estará hecho del todo.

Varón y mujer llevan dentro de sí su propia familia -en sus gustos, costumbres, rechazos, valores y contravalores-; nunca terminarán de desprenderse de ella para construir del todo la «nueva», común a los dos.

¿Y cuándo estará pleno, el propio hacerse persona cada uno? Este proyecto común de vida y amor conyugal será tan vivo, tan creativo, tan idéntico y distinto a la vez, como las personas mismas que lo van construyendo. En él irán integrando todo el proceso y progreso personal de cada uno, en su diversidad masculina y femenina, en su diversidad de dones y cualidades, en su diversidad de funciones y tareas, de dentro y fuera de la familia.

Ambos aspectos entrañan un proceso sin fin de autoconocimiento, de entrega y de acogida amorosa del otro, que por sí solo da sentido al «para siempre» del amor conyugal.

¿Y qué decir de las siempre nuevas circunstancias del día a día, y de las etapas específicas de la relación de pareja a io largo de toda una vida? Las primeras adaptaciones conyugales, la gran novedad del primer hijo en la relación conyugal, y cuando se van al colegio, y cuando son adolescentes, y cuando ya jóvenes se van del hogar y éste queda nido vacío, y cuando el varón y la mujer se jubilan y se encuentran de nuevo solos, como antes del primer hijo… ¡Cuántas readaptaciones a ese proyecto vivo de vida y de amor conyugal! Esto sí es fidelidad cambiante, creativa, auténtica; es amor a la persona del cónyuge en su identidad y en su historicidad, en su crecimiento hacia la madurez de sí y de la mutua relación, que nunca se alcanzan del todo.

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