Enamorados de la vida

Posted on febrero 24th, 2013 in Escuela de Padres,Relaciones by

Recientemente hemos celebrado el Día de los Enamorados. Esto me da pie para comentarles que hace unos años pude participar en una de esas primeras concentraciones por la vida en Madrid, que se realizó justo un 14 de febrero, su lema era “Enamórate de la vida, de toda la vida”. Desde ahí me pareció un lema no meramente romántico, sino un lema que contagia y que me ayuda a vivir. Pues ¿cómo no vamos a enamorarnos de la vida, cómo no vamos a valorar nuestra vida, si gracias a ella somos lo que somos? Pues la vida todos sabemos que es un bien que se nos regala, aunque a veces pretendan hacernos creer lo contrario.

Siendo esto así hace unos días este lema se me hizo más presente cuando leí en una revista cómo un padre estaba dispuesto a dar la vida por su hijo cuando peligraba su vida por un mal funcionamiento de su organismo. Y no solo en este caso sino ¿cuantos más existirán en dónde unos padres harán todo lo que esté en sus manos para salvar y proteger a un hijo? No solo se da esta experiencia entre padres e hijos sino todos siendo, padres, hijos, hermanos, etc. nos hemos movilizado por unos niños y sus familias que están a miles y miles de kilómetros de aquí, me refiero al terremoto que en su día asoló Haití.

Según mi opinión el hombre por su naturaleza igual que sufre ante el dolor y la catástrofe también se vuelve más fuerte y moviliza todas sus fuerzas por salvar, proteger, cuidar y promocionar la vida humana. Así nos explicamos que existan los hospitales y los profesionales de la sanidad, los colegios y los profesores, las empresas, las asociaciones, las entidades públicas y privadas, etc.

Todas al fin y al cabo persiguen el bien común y entre ellas tratan de ayudarnos a que la vida humana merezca la pena ser vivida.Hace años estas ideas podían estar mucho más claras en nuestra sociedad, tal que convocar un Referéndum entorno a “vida si o vida o no”, no tendría sentido porque las cosas estaban lo suficientemente claras en una inmensa

mayoría de la sociedad. Hoy esta claridad está lejos y el tema de la vida parece cuestionarse cada vez más, pues vivimos en una sociedad que dirían algunos terapeutas de familia de “doble vínculo” es decir de dobles mensajes.

Queremos una ley que proteja a la mujer sin embargo atentamos contra ella no ayudándola en sus necesidades y planteándole la única solución posible: el aborto; valoramos la vida humana a partir de tal semana pero antes no; y bueno lo que es más difícil de entender que sean las propias mujeres las que lideren una batalla de “igualdad” apoyando dicha ley, tolerando la violencia que supone arrancar la vida humana por medios artificiales del seno materno, y no permitiendo que con posterioridad muchas mujeres puedan dolerse por ese acto que cometieron y arrastren durante toda su vida un “duelo secreto” .

Mientras tanto, como decía al principio, el sufrimiento por este acto y por acompañar a la mujer embarazada nos moviliza a muchos, que tratamos de dar claridad en medio de la confusión, y de esa manera, intentar demostrar que la vida merece ser respetada desde el inicio de la concepción hasta su muerte. ¿Qué mejor legado podemos dejar como padres a nuestros hijos si nos adherimos a esta causa? Es bonito pensar que como una cadena de favores que otros iniciaron por nosotros dejándonos nacer, le demos continuidad y podamos emitir un único mensaje: que estamos ¡enamorados de la vida, de toda la vida! porque toda vida humana merece ser vivida, si la valoramos, la apoyamos, la acompañamos y, al fin y al cabo, la vivimos con alegría.

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