Mi experiencia personal. Crónica de un bautizo (I)

Posted on febrero 24th, 2013 in Dimensiones Pastorales,Los padres y el bautismo by

Cuando celebramos un bautizo, habitualmente los padres, hermanos, familiares, amigos y –a menudo- los demás miembros de la comunidad cristiana que acoge al nuevo miembro, apenas caemos en la cuenta de la importancia tan trascendental de la ceremonia ni de la belleza y significado de sus ritos. Estaremos de acuerdo en que el ritual, los signos que intervienen en la ceremonia, no es lo fundamental, pero sin duda son elementos perfectamente adaptados al entendimiento del hombre de hoy, para que pueda captar el significado real de lo que, misteriosamente, sucede, que es precisamente el fundamento: la entrada de un nuevo miembro en el seno de la Iglesia.

Tal vez sea porque seguimos sin reconocer el don del Bautismo que nos habilita para confesar con la boca que Jesús es el Señor y para sentir de corazón que Dios lo resucitó entre los muertos (cf. Rom 10,9). ¿Llegar a esto no es lo que de verdad importa si de ello va a resultar la salvación, como nos dice claramente san Pablo? Pienso que no hay mejor método para darse cuenta de esto que ser padrino de un bautizo. Y si es de tu primera nieta, más aún. Tengo que reconocer que el bautismo de mi nieta ha sido un gran acontecimiento en mi vida que deseo compartir en estas reflexiones, en las que vamos a dar un repaso al desarrollo de la celebración de la mano de Carmen, mi nieta recién bautizada.

Casi todo lo que vamos a decir, ya lo habíamos expresado en anteriores entregas de esta serie de Los padres y el Bautismo, pero esta vez vamos a utilizar los sentidos corporales: yo estaba presente en la celebración, con mis ojos observé lo que pasó, con mis oídos escuché lo que se dijo, y con mis manos sostuve la vela y, al final, tomé gozoso a mi nieta recién bautizada y le di el beso tan ansiado. Con esto quiero decir que no pretendo repetir lo que ya sabemos, sino algo más: transmitir algo muy importante en la experiencia de un cristiano, un mensaje válido para todos, que no se circunscribe a mi historia privada, pues sale incluso del ámbito familiar… ¡Un ser humano ha entrado como nuevo miembro de la Iglesia!

Todo comenzó, como no podía ser menos, con las prisas y agobios propios de quienes reciben familiares que vienen de lejos y requieren atención y ayuda, de tal forma que llegamos a la parroquia con el tiempo tan justo, que levantó la preocupación de quienes pensaban que el padrino no iba a estar presente.

Pero llegamos, finalmente, poco antes de que el sacerdote comenzara el rito de acogida «Carmen, la comunidad cristiana te recibe con gran alegría y yo en su nombre te signo con la señal de Cristo Salvador». –“¡Empieza la emoción!”, me dije al escuchar esta frase tan esperada. Para la unción prebautismal con el óleo, «Para que el poder de Cristo Salvador te fortalezca, te ungimos con este óleo de salvación…», Carmen, recibió al sacerdote con una sonrisa abierta y preciosa. Después, completamente confiada, la acercó su mamá a la pila bautismal; recibió con sorpresa el agua del bautismo con la invocación al Padre, pero al sentirla correr otra vez y abundante por su cabecita, con la invocación al Hijo, soltó un gritito de disconformidad que se convirtió claramente en otro, más fuerte, de clara protesta cuando llegó la del Espíritu Santo. De este modo tan humano, Carmen se vio liberada del pecado y de todas las esclavitudes humanas.

14 Responses to 'Mi experiencia personal. Crónica de un bautizo (I)'

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  1. Miguel Ángel Gimeno said,

    on marzo 4th, 2013 at 0:07

    Enhorabuena, querido Juan Santiago y un fuerte abrazo.

  2. mayte minaya said,

    on marzo 4th, 2013 at 0:12

    Enhorabuena familia.somos Floren.Mayte.Stella y Marta d Madrid.Nosotros hace unos dias celebramos la Confirmacion d Stella.hace 15 años q la bautizamos al poco d venir d China y no te puedes imaginar la emocion d este rito.cuando ella decide dar el SI a Jesus por su cuenta y agradece el haberla bautizado y q sea d la Iglesia.un fuerte beso hermano

  3. jose Moreno said,

    on marzo 4th, 2013 at 0:57

    Lo usaré… en mis clases sobre el sacramento del bautismo… Un abrazo.

  4. Herminia y familia said,

    on marzo 4th, 2013 at 12:46

    Enhorabuena, querida familia y un fuerte abrazo a todos.

  5. Pedro Piquero Colomo said,

    on marzo 4th, 2013 at 14:30

    Te reitero mi enhorabuena,por el bautismo de tu nieta y ya sabrás que a partir de ese momento tiene nada menos que al Espiritu Santo dentro de ella, tal como lo vemos con los ojos de la fé. Un abrazo

  6. Mortimer said,

    on marzo 4th, 2013 at 23:07

    Que ganas de pasar por tu experiencia! Enhorabuena!

  7. Teresa said,

    on marzo 5th, 2013 at 1:34

    ¡El padrino y abuelo no fue el único en emocionarse! A partir de su bautizo, a la peque le brillaban los ojos con una luz más especial que nunca. A veces una personita de 3 meses te tiene que recordar que tú también estás bautizada y que tus ojos deberían brillar del mismo modo solo de pensarlo… Enhorabuena por el artículo, papi. Besos desde Australia.

  8. fRANCISCO said,

    on marzo 5th, 2013 at 13:12

    Querido Juan Santiago y familia, Enhorabuena y Felicidades, verdaderamente todos los bautizados deberíamos tener la alegría y los sentimientos de la incorporación de una nueva criatura a la Iglesia de Cristo, pero para muchos “llamados cristianos” por estar bautizados, desgraciadamente se ha convertido en un acto social, pues no saben ni han sabido en que consiste dicho Sacramento. Un fuerte abrazo.

  9. Francisco said,

    on marzo 5th, 2013 at 22:56

    ¡Qué Dios os bendiga!
    Damos gracias a Dios por una nueva cristiana que se incorpora a la Iglesia. Rezamos por ella y, sobre todo, por sus padres para que perseveren en las promesas proclamadas y tengan fuerzas para llevarlas a cabo.
    También pedimos por los padrinos (y como conocemos más al padrino que a la madrina), en especial por el padrino para que, con ayuda del Espíritu Santo, vele por el cumplimientos de las promesas bautismales.
    Y a tí, Juan Santiago, abuelo-padrino, que rezumas felicidad por todos los poros, incluso cuando escribes, nuestra sincera y profunda enhorabuena por este acontecimiento. Yo de mayor quiero ser como tú.
    Familia Aparisi Doménech, desde Alcàsser en Valencia.

  10. Juanfran said,

    on marzo 6th, 2013 at 10:28

    Enhorabuena por el articulo tío! Muchas felicidades y un besazo!

  11. Ana Isabel said,

    on marzo 9th, 2013 at 11:44

    Que buena reflexión del bautizo abuelo!
    La verdad es que la ceremonia fue emocionante, porque Carmencita sonreía gustosa de ser recibida en la comunidad cristiana.
    Sinceramente, en varias ocasiones me he planteado que el bautizo se celebre en un ser humano que aún no posee uso de razón, lo siento, pero así ha sido. Pues me he encontrado en debates con compañeros de facultad, o amigos en la calle que me proponen reflexionar sobre ciertas cuestiones como estas y a pesar de estar de acuerdo con mi fe, interiormente me han asaltado dudas. Sin embargo, de repente llega un nuevo miembro a la familia… mi pequeña sobrina! Y la veo ahí, plantada en frente del sacerdote, escuchándole con gran serenidad y alegría, toda la familia reunida y mi abuela preguntándome impaciente cada cinco minutos si ya era cristiana (pues la pobre no oye bien), y es entonces cuando todas mis ideas se me aclaran, y me puedo decir interiormente lo mucho que me alegro de haber sido bautizada y presentada al Señor desde el comienzo de mi vida.
    Besos desde Sevilla.

  12. Mini said,

    on marzo 10th, 2013 at 5:13

    Qué bonitas palabras papá, sabía que había sido muy importante para todos nosotros como Cristianos que somos, pero has expresado tan bien los sentimientos que me he emocionado.
    Te quiero!!

  13. Juan Santiago said,

    on marzo 10th, 2013 at 23:30

    ¡Pero qué cosas tan bonitas decís todos!

  14. Juan Santiago said,

    on marzo 13th, 2013 at 22:19

    Creo que la fe ha de ser vivida plenamente, que es más que “explicada”. Dejemos los pupitres para las clases de los colegios y universidades. Debemos acercar a los demás a la fe de forma sencilla, clara y con un corazón tan transparente que deje ver hasta nuestras pretensiones más ocultas.

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